TAO


EL ALIMENTO COMO MEDICINA
Sun Ssu-mo, el médico taoísta de la dinastía Tang que supo que supo diagnosticar y curar el beriberi (enfermedad debida a una deficiencia nutricional) hace 1300 años, casi un milenio antes de que los médicos europeos llegaran a las mismas conclusiones en 1642, escribió en su obra Recetas preciosas
Un médico verdaderamente bueno descubre primero la causa de la enfermedad y, cuando la ha encontrado, trata de curarla mediante la alimentación. Sólo cuando la alimentación fracasa receta medicamentos.
Hipócrates, padre de la medicina occidental, compartía el mismo parecer cuando advirtió a sus estudiantes “Que vuestro alimento sea vuestra medicina”, pero los médicos occidentales contemporáneos parecen haber olvidado tan sabias palabras, así como las del célebre doctor Charles Mayo, uno de los más destacados médicos del siglo XX
La resistencia normal a la enfermedad depende directamente de una alimentación adecuada. La resistencia normal de la enfermedad no sale nunca de un frasco de píldoras. La adecuada alimentación es la cuna de una resistencia normal, el terreno de juegos de una inmunidad normal, el taller de una buena salud y el laboratorio de una larga vida.
La terapia nutricional era antes parte habitual de la práctica médica occidental, pero los médicos convencionales de la actualidad ni siquiera se interesan por los hábitos dietéticos de sus pacientes a la hora de establecer un diagnóstico, ni les proporcionan consejos dietéticos junto con los potentes fármacos sintéticos que tan despreocupadamente recetan.
Un comité federal de investigación nombrado por el Consejo Nacional de Investigaciones y presidido por el doctor Myron Winick, director del Instituto de Nutrición Humana de la facultad de medicina y cirugía de la Universidad de Columbia , informó en Julio de 1985 que las escuelas de medicina de los Estados Unidos no proporcionan a sus estudiantes ni la más rudimentaria información sobre terapia nutricional, a pesar de la creciente comprensión de su importancia por parte del público en general. De hecho las seis principales causas de muerte prematura en Estados Unidos de hoy se han podido relacionar con factores dietéticos. Enfermedades cardíacas, , cáncer , apoplejía , diabetes , arteriosclerosis y cirrosis hepática. Un cambio radical en los hábitos dietéticos norteamericanos conllevaría un poderoso impacto preventivo contra estas enfermedades mortales, pero eso exigiría una tremenda revolución en las lucrativas industrias médica, farmacéutica y alimentaria.
La raíz de la medicina preventiva se halla en la alimentación y la terapia nutricional, no en la farmacología o la cirugía, y el enfoque preventivo de la medicina exige que sea el paciente , no el médico, quien desempeñe el papel principal. ¡No es de extrañar ,pues, que la clase médica norteamericana se oponga tan tenazmente a esta amenaza contra su multimillonaria industria!
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